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jueves, julio 15, 2010

El cuento del niño que tenía las emociones cambiadas

Reinaldo, desde que llegó a este mundo tenía las emociones cambiadas. Cuando estaba alegre lloraba, y cuando estaba triste reía. El resto de su cuerpo y mente acompañaban este sentimiento, con los mismos gestos de alegría o tristeza como lo haría cualquier persona.

viernes, marzo 14, 2008

Jonnhy_

Hoy mientras caminaba por las callejuelas de adoquín por el fuerte de Jaisalmer (India), conocí a Jonhhy, un joven comerciante dueño de una pequeña tienda rebosada de telas, alfombras y de todo el encanto típico de esa región del desierto de Rajhastán, quien cortésmente me invitó a tomar chai (té) a la entrada de su tienda.
Estaba conciente que los comerciantes indios no dan puntada sin hilo en sus invitaciones, sin embargo acepté su ofrecimiento.

viernes, diciembre 07, 2007

Just Like That

Mientras trabajaba como "House-Man", en el Hotel Sudima Lake Plaza en Rotorua, se me ocurrió la idea de filmar el cortometraje adjunto.
Es increíble todo lo que uno puede llegar a pensar cuando se realiza una tarea monótona que no requiere mayor concentración, tal como pasar la aspiradora durante horas, ó bien hacer cientos de viajes al día desde la lavandería a las infinitas piezas del hotel, con un carrito de supermercado repleto de sábanas y toallas.
- tu mente, tu única distracción-.
Un día, mientras realizaba una de estas labores, pensé en lo entretenido que sería hacer un cortometraje utilizando las instalaciones del hotel.
Con la idea dando vueltas por mi cabeza,y con el mismo tiempo que tiene un prisionero para elaborar tranquilamente un escape, yo pensaba y pensaba sobre el tema que podría filmar y como podría llegar a concretar esta empresa.

No recuerdo como se me ocurrió el guión, pero si del plan que ideé para filmarlo.
¿Cómo poder filmar ocupando los pasillos y las piezas del hotel sin que me descubran, ni mis colegas del servicio de limpieza, ni los clientes del hotel?.¿Cómo hacer para que no me vean llegar por la mañana con una cámara de video??. ¿ Cómo saber que piezas estaban vacías. ¿Cómo zafar de mi jefa??. ¿Cómo burlar las cámaras de seguridad del hotel??., etc, etc... Habían decenas de temas por resolver.
El proyecto era muy difícil de llevarse a cabo y estuve a punto de desertar, pero con paciencia y días de planeamiento, logré dar con mi cometido.
Bueno los detalles de plan maestro, -por que realmente fue grandioso-, los dejaré para otra ocasión. -de hecho, ya estoy trabajando en el guión sobre este fantástico plan de inteligencia que desplegué...-..
A modo de síntesis: utilicé la hora del "cofee break" de los empleados, y en menos de siete minutos filmé todo. En mi mano izquierda me había rayado el número de las piezas que podía abrir.

Bueno, este corto narra una situación de la vida diaria, que a prácticamente a todos en algún momento en sus vidas, les ha tocado vivir.
Finalmente, quiero señalar que guardo especial cariño por este cortometraje, no sólo por la tremenda odisea que significó planificarlo y las labores de comando para ejecutarlo, sino que también, porque este está escrito, actuado, filmado y editado por la misma persona.



lunes, noviembre 19, 2007

Richie_y_Trevor

Hoy me acordé de Richie, un Neo Zelandés muy buena persona con la cual tuve la oportunidad de trabajar durante tres meses en un hotel llamado Millenium, que está ubicado en Rotorua, Nueva Zelanda. Richie tenía mucha experiencia como mozo, y se notaba que disfrutaba de su trabajo. Tenía unos treinta años, era muy introvertido y además era gay.
Con Richie, nunca tuvimos la oportunidad de conversar más allá del trabajo mismo, el cual consistía en atender las mesas que estaban en el área de la piscina del hotel, en que cada noche se realizaba un evento culinario con shows, que consistían en una serie de representaciones de la cultura Maorí, donde decenas de actores vestidos con típicos ropajes, junto con sus armas y emblemas aborígenes, encantaban a los turistas con bailes y rituales, mientras estos disfrutaban de la cena llamada"hangi", la cual es la comida típica de esa cultura.
-Muy parecido a lo que vendría siendo para nosotros el curanto-.

Con Richie trabajábamos armoniosamente, bajo la dirección de nuestro jefe ; Trevor, quien también era gay y muy buena persona. Sin duda el mejor jefe que jamás he tenido. Era amable, cordial, respetuoso y alegre.
Trevor siempre estaba contento y era muy dedicado a su trabajo.
Me era muy gracioso verlo siempre a toda velocidad yendo de la cocina al comedor, perfeccionando todo lo que encontraba a su paso. Su forma de caminar era muy divertida, pues como siempre estaba acelerado, parecía una avestruz, ya que al desplazarse, metía las puntas de sus pies hacia adentro y sus talones se abrían hacia los costados en cada zancada que daba, mientras sus codos estaban levantados y su muñecas caían hacia adelante. Un buen día mientras se desarrollaba un hangi a una centena turistas taiwaneses de la tercera edad, un cliente que no hablaba inglés me llamó y me pidió por medio de gestos -body languague- que le trajera un mondadientes. Mientras el taiwanés gesticulaba mostrándome su boca riendo y señalándome que quería sacarse comida de entre los dientes, en medio de las risas del resto de los comensales, asentiendo a su requerimiento, me dirigí raudamente a la cocina en busca de este utensilio para terminar luego con esta poca placentera escena. Mientras caminaba por el pasillo hacia la cocina con una bandeja atiborrada de platos, pensaba en como diantres se diría “mondadientes" en inglés. Claro, no quería dirigirme a Trevor y hacerle a él pasar por la misma mímica que había recién presenciado, y tampoco me gustaba la idea de no poder expresarme en inglés. Es por esto que decidí inferir como se diría mondadientes en ese idioma. Deseché la palabra “monda”, ya que iba ser imposible buscarle traducción, pero pensé: “Bueno, los mondadientes están hechos de madera...”, llegando así a la clara idea de un “palito de madera”. Palo en inglés se dice “stick”, así es que utilizar esta palabra podría servir cabalmente para lograr mi objetivo.
Dejé la bandeja, y atiné que para no quedar mal con mi Jefe Trevor por no saber perfectamente inglés, decidí recurrir primero a Richie quien estaba repasando tranquilamente los servicios con un paño.
Me dirigí a él y le dije: “Hey Richie, where can I get some stick tooth?". Él, sin mirarme y concentrado en la pulcritud del cuchillo que estaba limpiando, me dijo que no tenía la menor idea, cuando justo en ese momento entra Trevor a la cocina -a toda velocidad- a lo que Richie levanta su cabeza y le pregunta a la distancia: “Hey Trevor, Where can I get some stick?". Trevor quien lo queda mirando frente a la pregunta, se acerca y con picardía le dice: “I don´t Know, but I need a stick too.....”, a lo cual Richie responde sin mayor reparo:
“Hum.., tell me about it...”.

Ambos rieron y se fueron cada uno por su lado. Yo sin decir nada, me eché a reír distendidamente.

Bueno, los mondadientes nunca llegaron a la mesa. ¡"Filo, con el Taiwanés"!.

Con la risa y ya muy cansado de tanto trabajar, nada me importaba. Además el show estaba en pleno desarrollo y el cliente estaba en medio del ahora oscuro recinto.
Por lo demás, los taiwaneses siempre dejaban una pésima propina.
Cada cierto tiempo me acuerdo de esta situación vivida con Richie y Trevor y me comienzo a reír.
Me encanta contar esta historia, sobre todo a quienes trabajan en el área de servicios hospitalarios, a quienes como introducción a mi anécdota, les señalo que si no quieren que les pase lo mismo que a mí, les cuento que mondadientes en inglés se dice: “toothpick”
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