Tomé pastillas para dormir. Los relajantes musculares son excelentes. Me las recetó el doctor para el dolor de espalda. Una máximo en caso de dolor. Tomé dos, y sin embargo no pude dormir en toda la noche. Transpiraba y transpiraba. Todo olía mal y los indeseables cantaban y gritaban provocándonos a todos. Para colmo de mis pesares ahora estaba totalmente drogado. No me sentía bien, y mi cuerpo flotaba. A veces pienso que no fueron la pastillas sino que la desesperación, la que me tuvo alucinando, porque hubo un momento en que simplemente no entendía nada de nada.
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lunes, noviembre 19, 2007
PARTE 3 (de 3)_Luang Probang_ Hanoi
Tomé pastillas para dormir. Los relajantes musculares son excelentes. Me las recetó el doctor para el dolor de espalda. Una máximo en caso de dolor. Tomé dos, y sin embargo no pude dormir en toda la noche. Transpiraba y transpiraba. Todo olía mal y los indeseables cantaban y gritaban provocándonos a todos. Para colmo de mis pesares ahora estaba totalmente drogado. No me sentía bien, y mi cuerpo flotaba. A veces pienso que no fueron la pastillas sino que la desesperación, la que me tuvo alucinando, porque hubo un momento en que simplemente no entendía nada de nada.viernes, noviembre 02, 2007
PARTE 2 (de 3)_Luang Probang_Hanoi
Mientras pasaban las horas entre el calor y la poca ventilación, nuestra ropa y manos comenzó poco a poco a oler a "fierro de micro", y nuestro sudor dada la carencia de aire comenzó a mezclarse con el que había acumulado en los asientos de esponja, cuya cubierta plástica tenía más de alguna rasgadura que hacia al tacto la esponja que lo contenía.
A pesar de todo, no estábamos tan mal. Sabíamos que el viaje no iba a durar para siempre, y dado que estábamos muy pero muy cansados, producto de las 10 horas antes recorridas (Luang Probang - Vientianne), y las 5 horas de espera adentro de la micro, íbamos a conciliar el sueño en la tranquilidad de la noche. Lamentablemente nada de esto ocurrió. A la hora de ruta, nuestro transporte se detuvo en las típicas paradas donde uno compra algo, a margen de ganancia considerable para los comerciantes y para que el chofer también reciba su comisión.
A pesar de todo, no estábamos tan mal. Sabíamos que el viaje no iba a durar para siempre, y dado que estábamos muy pero muy cansados, producto de las 10 horas antes recorridas (Luang Probang - Vientianne), y las 5 horas de espera adentro de la micro, íbamos a conciliar el sueño en la tranquilidad de la noche. Lamentablemente nada de esto ocurrió. A la hora de ruta, nuestro transporte se detuvo en las típicas paradas donde uno compra algo, a margen de ganancia considerable para los comerciantes y para que el chofer también reciba su comisión.
lunes, octubre 29, 2007
PARTE 1 (de 3)_ Luang probang_Hanoi
Bueno, lo que viene por contar es toda una odisea digna de una película de aventuras,
ó más bien de un libro de Sthepen King.
Dejamos el Hotel a las 05:30 AM, llegamos a las estación de buses. Ida al baño "sí ó sí", porque el bus no tenía, para ser más estrictos, un perfecto micro bus.
Salimos con destino a Veintanne. 10 horas de viaje. El paisaje era increíble, por lo que no fue tortuoso el camino que consistía en cuestas y cuestas sin cesar.
Todo bien hasta ahora. Bajamos del Micro bus, recorrimos parte de la ciudad capital, para subirnos nuevamente; esta vez a una micro.
No éramos los únicos extranjeros. Además había una pareja de daneses, una de suecos, un canadiense y tres ingleses. El problema partió cuando el nuestro "vehículo de transporte", demoró más de 5 horas de lo previsto en salir con nosotros adentro del mismo.
Luego, justo antes de partir, una vez que la policía ya había hecho su segunda ronda, se subieron 15 personas más entre laosinos y vietnamitas, con cajas, cervezas y sillas para sentarse en el pasillo.
Iniciamos nuestro recorrido con destino final Hanoi.
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